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Israel Ariño invita a hacer un viaje a los orígenes de la fotografía

Fascinado por el colodión húmedo, Israel Ariño confiesa que lo que le atrapa de este proceso tan emblemático de la segunda mitad del siglo XIX es la posibilidad que ofrece de conocer mejor la historia de la fotografía, además de sus límites y sus grietas. Según sus propias palabras constituye una herramienta fantástica para descubrir, crear y reflexionar que le ayuda a mejorar como fotógrafo y a prestar más atención sobre las cosas.

Hoy tengo el placer de hablar en profundidad con este autor al que admiro y que impartirá en LENS un taller de introducción al colodión el próximo 20, 21 y 22 de noviembre.

talleres de colodión húmedo en Madrid

talleres de colodión húmedo en Madrid

En el siglo XXI un número creciente de fotógrafos como Quinn Jacobson, Sally Mann o Keith Carter, entre otros, utilizan técnicas como el daguerrotipo, el calotipo, el colodión, el papel salado o la goma bicromatada… ¿a qué crees que se debe este progresivo interés por la recuperación de los procedimientos fotográficos primitivos?

Hay muchos motivos, seguramente algunos más interesantes que otros…En general, en la práctica de los procedimientos antiguos hay mucha nostalgia, y ese sentimiento un poco casposo de que antes todo era mejor. Los autores que mencionas tienen a mi entender, motivos más interesantes, relacionados con el hecho de querer trascender sus propias ideas, con querer hacer un buen maridaje entre una idea y una herramienta. La relación armoniosa entre qué quieres explicar y cómo lo quieres explicar es quizás la clave de la cuestión.

Haciendo un repaso por tu trayectoria en tu trabajo está muy presente el mar, el viaje, el azar, el límite… ¿de qué manera el paisaje emocional condiciona tu imagen final?

En cada fotógrafo existen unas constantes normalmente ligadas a su cartografía personal, en mi caso el mar, el viaje, el límite, forman parte de esos lugares o temáticas donde me siento bien, donde se da lugar ese estado necesario para fotografiar. A partir de ahí quedo a la escucha de todo lo que sucede a mi alrededor e intento cuestionarme -a veces intuitivamente, otras de manera más intelectual- lo que me rodea.

¿De qué forma afecta el hecho biográfico a tu creación?

Como te decía antes, vida y fotografía están ligadas de forma inseparable. Lo que me interesa o lo que trato de fotografiar tiene que ver con esas cosas que me preocupan, que me suceden o que descubro en mi cotidianeidad. Y sobre todo, quien eres va a determinar como vas a tratar esos temas que, por otra parte, no son casi nunca novedosos.

Desde 2013 formas parte de Ediciones Anómalas, ¿cómo es la dinámica de trabajo de una editorial? ¿qué le aconsejarías a los fotógrafos que quieran publicar con vosotros?

La dinámica es de mucho trabajo. Montse Puig, que es la fundadora del proyecto, lleva a cabo la mayoría de esas tareas. Globalmente te podría decir que en los casi 4 años de existencia, no hay un solo momento de pausa. Todo es intenso, no paramos de aprender cosas, de reflexionar y de darle vueltas al maravilloso mundo del libro. Quizás la parte más maravillosa y estimulante es la de rodearse de fotógrafos en los que crees mucho y de los que aprendes constantemente. Y respecto a la segunda pregunta, el consejo es muy sencillo: que tengan un trabajo contundente, que se adapte a la línea editorial y que no tengan prisa en publicar. A partir de ahí se deciden las posibilidades de edición.

¿Qué supone estar representado por la galería VU de París?

De momento, no puedo decirte gran cosa, nuestra colaboración acaba de comenzar con la retrospectiva del mes de julio, ahora viene Paris Photo y otras exposiciones, así que ya veremos. Espero que me permita dar más visibilidad a algunos trabajos y seguir trabajando en mejores condiciones.

Referente al mundo de los fotolibros, en el que tú te sitúas tanto como editor como autor, ¿consideras que se ha afianzado como una nueva forma de narración? ¿qué perspectiva de futuro crees que tiene el fotolibro? ¿y de mercado?

Soy un poco crítico con todo el momento actual… Hay sin duda muy buenos libros, pero también hay muchas propuestas que tienen poco interés. A veces se necesitan unos cuantos buenos mazazos antes de conseguir un buen trabajo, y eso es, lo que básicamente se ha olvidado.  De alguna manera, da la sensación que el fotolibro se ha convertido no en una nueva forma de narrar sino en la única.  Eso se ve muy claro en las escuelas, gente que lleva un año haciendo fotos y te hablan de publicar una serie…Es increíble como los plazos de aprendizaje se han acortado. No todo funciona bien en la narrativa del libro, ni toda serie merece pasarse a papel. A mí me gustaría ver más trabajos en otros soportes que el del libro.

Respecto a la perspectiva de futuro, creo que ahora mismo el problema está muy claro y es que el mercado está estancado, no se crea suficiente mercado para todos los libros que se publican… Las tiradas siguen siendo muy pobres, en la mayoría de casos de 500 o 1000 ejemplares, y el público es mayoritariamente del sector. Es quizás ahí donde todo la maquinaria se paraliza…mientras el público no sea otro que el del propio circuito estaremos limitados a nivel de crecimiento. Si me olvido de todo esto, sigo siendo optimista.

¿Qué proyectos tienes a corto y largo plazo?

Ahora mismo estoy intentando seguir con algunos proyectos iniciados, dándole vueltas a algunas ideas y acabando de cerrar todo lo relacionado con 2016.

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